miércoles, 11 de marzo de 2020
11 marzo 2020
Entonces empezás a sentir que todo aquello que te trajo tanta alegría y orgullo,
ya no es tuyo, no es tu recuerdo,
es aquel murmullo del viento,
el mismo día donde las nubes eran mi consuelo,
Era un sueño como toda aquella vida,
era sólo un momento...
Dándome cuenta de que los días no son nuestros,
las horas son eternas cunado ellas quieren y son cortas cuando nosotros las queremos.
Y una vez más son los recuerdos aquellos que podemos hacer nuestros,
que con nuestras lagrimas o sonrisas nadie puede quitarnos.
La vida me ha enseñado que a pesar de todo,
esos recuerdos también dependen de las almas que están cerca,
no todas buenas no todas malas... algunas convenientes tanto que tenemos que aceptarlas.
Y llorás y reís,
y a quién le importan lo que sentís,
sos vos y la vida, y lo más leal sos vos y tu familia.
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