viernes, 5 de junio de 2020
Y entonces nací, me envolví en mi propio mundo, aquel que no conocía aún y que empece a entender después de vivirlo con recuerdos que deseo y otros que no quiero.
Ella vino a mi vida, me tomo en sus brazos y no quería irse, la quise, la quiero y siempre la querré, sin embargo aveces siento que no es mía.
Los besos no saben igual y la piel siempre es la misma, el mismo sudor, las mismas caricias, parece que eso no cambia,sin embargo no es el la misma entrega.
Y entonces buscamos un amante que nos saque la ropa y nos desee tanto que su aliento se ponga frío, que sus manos se sientan duras, y que su piel cubra de sudor el cuerpo. Esos momentos fugaces que hacen estremecer minutos de libertad propia.
El vaivén fue parte de esta angustiada vida con ganas de saber quién soy yo? Y podemos sentir lo que otros sienten...
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